sábado, 26 de mayo de 2012

Manual de la Alegría (XIV)

Una vez me fue prometido un mañana
saturado de dicha y combatientes.
Ahora han desertado los amigos
y me han dejado las muchachas.
Todos estos tribunos, ¿que han creado?
Los planes y las gaviotas de nuestros sueños
han quedado en invenciones trazadas en el viento.

He aquí que lo que amamos nace sin cesar
y crece perpetuamente como un fuego indomable.


sábado, 19 de mayo de 2012

Iguida Iguán Idafe

Son sagradas para nosotros las montañas,
y tras las montañas sólo hay el Gran Vacío.
Sobre estas tierras, a través del océano,
volando en la voz del siroco y la calima,
nos pusieron los dioses rapaces y luego nos olvidaron.

Ahora vivimos con el énfasis de la gasolina,
detrás de muros fríos en ciudades de espanto;
intentamos poblar de visitantes nuestros sueños inhabitados,
nos unimos como si tal cosa al bramido de la gente,
caminamos con pies, con ojos, con gafas, con zapatos,
sobre aceras rotas, por calles derretidas y sin recuerdo,
entre imbéciles que se creen agentes del orden,
mandados por corifeos que tornan trascendentales
y adoptan la mirada distante de los escribas persas.

Y aguantamos estoicamente al rebaño semanal
que nos llena las laderas de latas y basura de los hangares,
los adocenados comedores de mierda, los rostros pálidos
que necesitan de máquinas para sentirse fuertes.

Un gesto esperamos, una señal,
una mirada que nos ate a tu destino,
nosotros, que en el alma llevamos
los mil rojos de los montes de Ahaggar.


(De Exopiélago)

sábado, 12 de mayo de 2012

Manual de la Alegría (XIII)

He sido creado para las mujeres y las islas macaronésicas.
Por eso prefiero las prostitutas a los beatos:

al menos ellas son lo que parecen.
Tú que me lees,
no te enfades por estas cosas que escribo.
¿Qué importa lo que yo diga?
Hemos nacido entre esclavos
y después de nosotros, por mucho tiempo,

seguirán puestos los grilletes.

De nada sirve que te preocupes
agobiando tu alma con pensamientos ociosos.

Por el día, pasa tu tiempo alegremente.
Por la noche, respira las estrellas
que vuelven a llenar el firmamento.

Brinda con los amigos antes de que tu nombre desaparezca.
Narcotiza el nudo inmenso de la tristeza.
No te inquiete el futuro y desdeña el pasado:
es ahora cuando existimos
y respiramos.

sábado, 5 de mayo de 2012

Prometeo

"Mi alma arde en pura llama roja"
(ALONSO QUESADA)


Cuántas veces has circulado por mis venas, amarga y espesa,
cuántas veces ha centelleado mi corazón en el instante púrpura,
cuántas veces, amor, has sido almizcle solitario
o la fragancia del mundo.

Arrebatada y triste, como una enredadera solitaria
has acompañado en la noche a este niño solo perdido en lamentos,
hemos caminado juntos por túneles desconocidos
llenos de ojos nocturnos,
nos hemos sumergido en tinieblas húmedas
y quemaduras de ámbar.

Mi alma se funde con la tuya de forma compacta y sagrada,
como las vetas del ébano de Makasar,
se desboca en tu boca y en tu risa resbala,
se vuelve fuego y luz y alegría,
crece más allá de los ladrillos del planeta
y de la eclíptica,
se vierte en ciertas cosas oscuras y salvajes.

Y tú que te abrazas a mi corazón
como a una roca vieja y calcinada.



(De Exopiélago)

sábado, 28 de abril de 2012

Manual de la Alegría (XII)

Es mi hijo quien me ha elegido
y por eso son sus ojos los que dan luz al Universo.
No atesoro esperanza alguna, y a pesar de todo
él puede todavía conquistar el mundo,
liberar la patria, incendiar el corazón de los hombres,
o bien encontrar el silencio de los sabios.
Cuando se marche, jamás volverá.
Mañana será otro y nos convertiremos en extraños.
Por mucho que reflexione, no sabré cual será su destino.

Apura tu alegría, joven compañero,
antes de que te incauten el alma.
Tu vida fluirá más rápida que tus propósitos.
No sabes de dónde vienes, no sabes a dónde vas.
En eso precisamente consiste estar vivo:
que no te apene la incertidumbre
ni te aten los deseos.

sábado, 21 de abril de 2012

Acechanza


Nos extendemos sobre las ciudades como una horda maravillada,
con el corazón extasiado ante su maquinaria de humo;
nos apoderamos de sus edificios
como una ascendente espuma de hierro, y como el oligisto
corroemos sus cimientos, los remaches plateados,
los símbolos inconmovibles, las gárgolas dominantes.

Arrastramos con nosotros el polvo de las laderas,
la humedad sombría de los barrancos,
un cierto gesto intransigente,
la sobriedad de los desarrapados.

Y esperamos. Esperamos pacientemente que gire el universo,
que los dioses envíen a sus augures,
que llegue, de entre nosotros,
aquél que nos llame a romper las amarras,
aquél cuyas palabras nos despierten el corazón,
que nos diga, justamente, lo que necesitamos oír,
y no otra cosa.

En el arcén de la autovía de la historia, esperamos.
Esperamos para quitarnos estas ropas, estos modales,
el frío del alba, el sí señor, el qué le vamos a hacer,
el hollín azulado, la resignación amarilla, el olvido malva,
la sumisión gris
y el miedo.

Esperamos, pacientemente,
el toque de a degüello.


(De Exopiélago)

sábado, 14 de abril de 2012

Manual de la Alegría (XI)

Las mujeres amadas envejecen
y por eso las amo más todavía.
Yo también vuelo en el viento de la muerte
y son cada vez más preciosos los días que me quedan.
En un viejo barranco me he convertido:
fluyen por mí la vida y el esperma,
y por encima sólo tengo cielo.
No espero el mañana y respiro el ahora.
De nada me arrepiento, de nada presumo.
No reconozco otro idioma que el que yo he inventado:
camino con paso de tigre
por donde habitan las verdades verdaderas.